Recuerdos imborrables junto a Fidel

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Por Juan Farrell Villa | 16 septiembre, 2026 |
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Juan Farrell Villa (autor del trabajo) en el extremo izquierdo durante una visita de Fidel al periódico La Demajagua FOTO/ Orlando Fombellida Claro

La frase del General de Ejército Raúl Castro Ruz: Fidel es Fidel, ha calado hondo en generaciones de cubanos  por su permanente ejemplo y vigencia de pensamiento.

Sus ideas y legados siempre han inspirado respeto y admiración en el pueblo por su obra apegada a los principios de unidad y justicia social desde el triunfo de enero de 1959.

Encontrarse con él  ha sido una experiencia  singular, motivo de estímulo y un sueño realizado para muchas personas, jóvenes y adultas, de diferentes profesiones.

La primera vez que lo vi tenía nueve años, estaba acompañado de mi padre, fue en un masivo acto en Manzanillo, el 4 de febrero de 1959, donde Fidel habló en una improvisada tarima, en las intercepciones de las calles Merchán y Masó, discurso en el  que reconoció el apoyo organizativo y logístico recibidos por el Ejército Rebelde durante la etapa insurreccional.

He vivido momentos inolvidables, desde la niñez y desempeño profesional, en este último guardo imborrables recuerdos relacionados con sus frecuentes visitas al territorio.

Ya como periodista del  entonces semanario regional La Demajagua, en marzo de 1975, supe que Fidel realizaría un recorrido por varios lugares de esta zona del Golfo de Guacanayabo.

Por ser reducida la participación en la cobertura, solo conseguí el posible itinerario, pedí una bicicleta y recorrí los lugares de la urbe con la velocidad lograda por mis pies sobre los pedales.

Como es comprensible, en todas las ocasiones el Comandante ya había seguido camino, pero publiqué el  trabajo de su presencia en la ciudad con las opiniones de obreros y otros ciudadanos, que narraron sus vivencias repletos de emoción por conocer al hombre de verde olivo, barba y mente infinita.

Después, en varias oportunidades, estuve cerca del Líder, incluidas su participación en reuniones del Comité Nacional y congresos de la Unión de Periodistas de Cuba en las que sentí sano orgullo; lo vi sonreír, preocuparse por los demás, ser jocoso y exigente  y hablar como amigo.

Lo más significativo ha sido el año 1986, aquel 20 de diciembre cuando Fidel visita el periódico La Demajagua, para entonces, en su edificación actual, cita en Amado Estévez,  en Bayamo.

Llegó temprano en la mañana y se fue al mediodía. Recorrió la parte alta del edifico, donde siempre radicó la redacción y luego los talleres de la poligrafía. Visitó el  teletipo, donde se recibía la información de las agencias y nos comunicábamos con los corresponsales.

En el salón de la Editora conversó con algunos compañeros, siempre interesándose por todos los detalles del proceso productivo hasta el nivel de revoluciones que tenía la máquina o rotativa cuando se detuvo en esa área.

Allí nunca hizo por tomar un periódico, en sus manos, entonces le solicité, Comandante, usted pudiera tomar un ejemplar, es que quisiéramos conservar una foto suya.” ¡Ah, sí, cómo no!” Y  rodeado por un ruido ensordecedor y delante del  equipo impresor, tomó una de las extensas sábanas del periódico para leerla.

Lo hizo con mucha sencillez. Al manosearlo, le pregunto qué le parece, y alega: ‘Muy bien, mira, muestran el acontecer de anoche’, expresa refiriéndose a su alocución desde el balcón de la casa natal de Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, ante miles de personas, suceso que La Demajagua eternizó con una foto del Comandante en Jefe en primera plana, y una versión de sus palabras.

Esta visita marcó un momento trascedente, por lo que significa y seguirá significando Fidel para todos los cubanos. En lo personal me impactó. Fidel fue muy jovial y abierto.

Jamás imaginé que  acompañaría al Líder Histórico de la Revolución en varias coberturas periodísticas , entre ellas  la creación  de las cinco provincias orientales  en el parque nacional La Demajagua, en noviembre de 1976,  en la inauguración de la fábrica de riego  por aspersión  José Luis Tasende el 28 de julio de 1977, el hospital Celia  Sánchez Manduley, el 11 de enero de 1981, ambos en la Ciudad del Golfo. Igualmente  su  visita al hospital  Comandante Félix Lugones, de Pilón y  las sedes de los comités municipales del Partido en Niquero, Media Luna y Manzanillo, los días 28 y 29 de mayo de 1992, en memorables jornadas para conocer detalles y precisar  cómo prepararse para enfrentar los sismos intensos como el  ocurrido el propio mes.

También,  estuve junto al Comandante en Jefe,  en  áreas del central azucarero  Bartolomé Masó, en el municipio de igual nombre  cuando conversaba  con  Dan Rather, reportero de la cadena de televisión norteamericana y directivos  de la CBS de Estados Unidos,  el 10 de abril de 1996.

La  experiencia vividas  me resultó  muy enriquecedora,   en la que destacó por su puesto  la sapiencia  y sencillez de Fidel;   atento al  más mínimo detalle  para  facilitar la  labor periodística,   al    departir con la prensa;  preocuparse por  cada detalle,   hablar como un amigo , lo cual  incrementó la  admiración hacia él y  hoy volver a  evocarlo  en ocasión del centenario de su natalicio este 13 de Agosto.

 

 

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