El rescate de la cubana Evangelina Cossío de Cisneros

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 22 mayo, 2026 |
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Nace el 23 de septiembre de 1877, Evangelina Cossío de Cisneros , mujer de extraordinaria belleza, en Puerto Príncipe, hija de don Agustín Cossío Serrano y doña Caridad de Cisneros y de la Torre, natural ambos de esta ciudad. A los seis años, Evangelina queda huérfana. La pequeña queda bajo la tutoría de la familia de Rafael Canto, en Sagua la Grande, provincia de Santa Clara, hasta los 12 años. Posteriormente, reside con su padre en el ingenio Hormiguero, jurisdicción de Palmira, en Santa Clara.

José Agustín había participado en la lucha contra España, durante la Guerra de los Diez Años y cuando comenzó la del 95, nuevamente se vinculó a la lucha contra los españoles.

En enero de 1896, es detenido y acusado de traidor. Sorprendido en esas actividades, fue apresado y sometido a Consejo de Guerra, donde se sancionó por el delito de deslealtad, sanción a cumplir en las Islas de Chafarinas, cerca de las costas de Marrueco, en el mar Mediterráneo; pero gracias a la intervención de un amigo de la familia, el Marquéz de Cervera, le conmutaron la pena por la deportación a Isla de Pinos, que por aquel entonces el gobierno español había convertido en una isla-prisión.

La salud de José Agustín está muy resquebrajada y es autorizado a llevar con él a sus hijas Evangelina y Carmen.

El comandante de la plaza de Isla de Pinos, coronel José Bérriz, primo del político español Práxedes Mateo Sagasta, repara de inmediato en la hermosa Evangelina e intenta inútilmente seducirla.

Ante la negativa de asumir el reto amoroso del militar, la camagüeyana fue falsamente incluida en un plan de alzamiento en el territorio previsto para la noche del 26 de julio de 1896, en el que jóvenes revolucionarios deportados y entusiastas locales pusieron sus vidas en peligro para unirse a las tropas de Maceo. Escogieron la fecha de la fiesta de Santa Ana, cuando supuestamente los soldados no estarían acuartelados y sí celebrando en las calles.

Evangelina escapa y permanece escondida varios días, es delatada, detenida y conducida a la Habana.

En la capital cubana, es recluida en la Real Casa de San Juan Nepomuceno de Recogidas, convertida en cárcel de mujeres.

Pronto descubrieron el hecho los reporteros del diario de William Randolph Hearst, New York Journal, que en reportajes bastante jactanciosos, prepararon una nueva historia de las atrocidades españolas en Cuba, que debían ser odiadas y vengadas por el pueblo estadounidense.

La campaña del Journal se dirigió sobre todo a la mujer norteamericana. Como se esperaba, se incrementó la venta de ejemplares del periódico al amparo de un enorme titular: “The Whole Country Rising to the Rescue.” (Todo el país en pie para el rescate).

Unas 15 mil mujeres de toda la sociedad estadounidense apoyaron la petición.

Karl Decker, reportero en Washington, es enviado entonces por Hearst a La Habana para organizar un plan de rescate de Evangelina.

Como resultado de un complicado plan, en el cual estuvo involucrado personal diplomático estadounidense acreditado en Cuba, en la noche del 7 de octubre de 1897 tiene lugar la escapatoria.

Ya en la calle, un coche condujo a la joven a la casa de Carlos F. Carbonell, banquero cubano estadounidense muy vinculado a Mr. Lee. Carbonell, la ocultó dos días y contribuyó a sacarla de contrabando en un vapor con destino a Nueva York.

Disfrazada de varón y con el nombre Juan Sola, Evangelina abordó el barco estadounidense Seneca. Allí la esperaba Mr. Walter B. Barker, funcionario del consulado estadounidense en Sagua la Grande.

Una multitudinaria bienvenida la recibió en Nueva York y en la Casa Blanca.   El mensaje había sido claro: “protegida” y “rescatada” había sido la joven, Cuba también podría serlo más tarde.

Meses despues en la residencia de Lee, en Richmond, Carbonell le propuso matrimonio a Evangelina. Se casaron en Baltimore en junio de 1898.

Años después Evangelina regresa finalmente a Cuba y se establece con su esposo en La Habana. Enviuda en 1916 y dos años más tarde contrae segundas nupcias con el abogado Miguel Romero.

Evangelina fallece en la ciudad de La Habana el 22 de mayo de 1970. Es sepultada con honores militares, en correspondencia con el grado de capitana que le es otorgado por el ejército libertador de Cuba.

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