Soviet de Mabay: El primer poder de obreros y campesinos en Cuba

Share Button
Por Aldo Daniel Naranjo | 13 septiembre, 2026 |
0
El central azucarero Mabay, forja del primer Soviet en Cuba

La efervescencia revolucionaria era tan grande en las masas trabajadoras del central azucarero Mabay, perteneciente al municipio Bayamo, que el 13 de septiembre de 1933, hace 93 años, el secretario general del Partido Comunista de Cuba, Blas Roca Calderío, ordenó la formación de un soviet de obreros, campesinos y soldados en esa agroindustria.

La proclamación del poder local, democrático y popular, la llevó a cabo Rogelio Recio Ramírez, tenaz luchador de mil batallas, quien era querido y admirado por las masas. Durante dos meses los obreros de Mabay vivieron un verdadero gobierno del pueblo y para el pueblo.

Allí la lucha fue sistemática contra la dictadura de Gerardo Machado en reclamo a la jornada de ocho horas de trabajo, el pago en dinero y no en fichas del central, el sueldo adeudado y la puesta en práctica de la maternidad obrera.

Las trasformaciones políticas y sociales eran la esencia de la lucha, bajo la guía del Partido Comunista y sus líderes principales Rogelio Recio, Roque González Fonseca y Ulises Estrada Oro.

El joven Roque González escribía en unas memorias: “Más de 200 trabajadores vivíamos en chozas de guano y pisos de tierra y paredes de yagua o guano. No había recursos para tener algo mejor”.

La mayoría de los obreros y campesinos eran analfabetos o semialfabetos, sin poder siquiera alcanzar el tercer grado de escolaridad. Por eso, la actividad del Soviet estuvo encaminada a solucionar los acuciantes problemas económicos, sociales y culturales.

LA FORJA DE UN ESPÍRITU COMBATIVO

A finales de 1932, ocurrieron fuertes movimientos obreros en el referido central y sus colonias. El sargento de la guardia rural, Santiago Gil, desató la represión y persecución de los líderes sindicales y comunistas. Y el 18 de diciembre, fue ahorcado el trabajador azucarero Juan León Fonseca.

Sin embargo, el terror no detuvo a las masas trabajadoras. En febrero de 1933, los obreros detuvieron las maquinarias del central y prendieron fuego a varios cañaverales. Entonces más de 250 soldados del Ejército y la guardia rural ocuparon la industria y apresaron a los obreros Rafael Pérez y Alberto Reyes.

Meses después, en junio, una impetuosa ola de protesta recorrió el país. Nuevamente, se paralizaron las labores en el central. Y, entre otras acciones, se dañaron algunos chuchos de línea ferroviaria de Bayamo a Manzanillo.

Los obreros elevaron varias peticiones a la compañía azucarera relacionada con incumplimientos en los pagos y la jornada de ocho horas. También solicitaban sanciones para los militares que atropellaban a los trabajadores por reclamar sus derechos laborales.

El diario habanero El País se hizo eco de las justas luchas de los obreros y campesinos del central Mabay. En su edición del 7 de junio de 1933, planteaba: “Más de cien familias obreras que ocupaban las casas del batey del central Mabay han sido desalojadas violentamente, al reclamar pacíficamente el pago de sus jornales que no le son abonado desde hace más de cuatro meses”.

La heroica lucha del pueblo cubano puso fin a la dictadura de Machado y sus secuaces, el 12 de agosto de 1933. En la consecución del triunfo fue decisivo el papel de los obreros, campesinos y estudiantes, bajo el liderazgo de las fuerzas comunistas y progresistas.

SURGIMIENTO DEL SOVIET DE MABAY

La ola popular que barrió el poder dictatorial machadista tomó las características de una Revolución. Los sectores revolucionarios empujaban siempre hacia adelante, hacia la construcción de una sociedad más humana y solidaria. Al orden del día estaba la lucha por la jornada laboral de ocho horas y la aplicación de una reforma agraria.

En el pleno del Partido Comunista, del 26 al 28 de agosto de ese año, Rubén Martínez Villena orientó la toma de los centrales azucareros y proceder a la constitución en ellos de Soviet de obreros, campesinos y soldados, como centros de poder proletarios.

Los soviets serían los encargados de mejorar las condiciones de vida del pueblo, armar a las masas populares en Milicias Obreras y Campesinas, y confraternizar con los soldados del Ejército y la Marina.

El 2 de septiembre de 1933, los obreros del central Mabay organizaron una huelga por la jornada de ocho horas y el pago de salarios atrasados.

Ante la apatía de la patronal del central, Blas Roca orientó a Rogelio Recio establecer un soviet de obrero y campesinos en el central azucarero Mabay lo más pronto posible.

El 13 de septiembre de 1933, el Comité de Huelga de Mabay, dirigido por Rogelio Recio, tomó la dirección de la industria. Ante una concurrencia de más de 200 obreros y campesinos fue proclamado el centro de poder obrero, el primero en Cuba de esta naturaleza.

El comité ejecutivo estuvo formado por siete miembros: Rogelio Recio, como presidente; por el central, Teodoro Paneque; por la refinería, Víctor Paneque; por las colonias, Marcelino Calás y Bruno Contreras; por la casa de calderas, Ramón Miralles; los zapateros, Rafael Hernández y Miguel Ángel Aguilera; y Ulises Estrada, en calidad de asesor.

De igual manera, establecieron un consejo con otros 10 compañeros: Antero Núñez, Manuel y Ramón Arias, Bruno Contreras, Esteban Blanco, Ángelo Rivero, Ramón Miralles, sección agraria; Víctor Estrada Oro, de la LJC; Alfredo Piquet (Fefé) y Antonio Blanco.

Las tareas inmediatas consistieron en el regreso de los trabajadores a sus puestos, la confiscación del azúcar y el ganado para obtener dinero y de esta manera comprar ropas, zapatos, víveres y armas de fuego.

El Soviet repartió más de 200 caballerías de tierras entre 150 familias campesinas y distribuyó solares en la colonia La Hilda, donde se fomentó el llamado Barrio Obrero.

Las maestras Mercedes y Dulce Estrada Oro establecieron escuelas gratis a los niños y una escuela nocturna para trabajadores, respectivamente.

ANTONIO GUITERAS Y EL SOVIET DE MABAY

El 15 de septiembre de 1933, el presidente de la República de Cuba, Ramón Grau San Martín, se reunió con el gabinete para discutir las demandas obreras de jornada de ocho horas, la sindicalización y la fijación de los salarios mínimos.

El ministro de Gobernación y Marina, Antonio Guiteras Holmes, logró que se implantara la jornada de ocho horas y el jornal mínimo de 1.00 peso diario para la ciudad y 0.80 centavos para el campo, que hasta ese momento era de 0.20 centavos por 10 horas o más.

En el salón de reuniones se hallaba Marcelino García Beltrán, dueño del central Mabay. En sus quejas el empresario denunciaba que la incautación del azúcar hipotecado al Chase Bank de Nueva York por los obreros de la industria bayamesa creaba un conflicto de carácter internacional, queriendo con ello una pronta solución del conflicto.

Guiteras planteó que él se encargaría de las negociaciones con los dueños de la empresa azucarera para atender las demandas de los obreros y campesinos de la zona. Y para que no hubiera duda sobre su posición comentó: “Esto hay que resolverlo favorablemente a los trabajadores que tienen toda la razón”.

De este modo, el 2 de octubre se logró que la compañía azucarera aceptara la firma de 19 acuerdos, desde la aceptación del sindicado hasta el jornal mínimo.

Sin dudas, había sido una gran victoria de los obreros y campesinos de Mabay. Pero solo de carácter transitorio, porque desaparecidos el gobierno de los Cien días y la figura de Guiteras, la reacción burguesa arremetió contra el movimiento comunista y obrero. Por tanto, nuevas luchas y desafíos tuvieron por delante, pero ahora con el orgullo de haber forjado el primer soviet de obreros y campesinos de Cuba.

FUENTES: Ángel García y Pior A. Mironchuk: Los Soviets obreros y campesinos en Cuba (1987); y Blas Roca: Los fundamentos del socialismo en Cuba (1961); Varios autores: Roque González Fonseca (1916-2005): Sembrador de virtudes (2026).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *