Enfermedad de Parkinson, trastorno que incapacita

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Por María Valerino San Pedro | 22 octubre, 2021 |
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FOTO/ Autor desconocido

Sobre el amplio espectro que abarca la Enfermedad de Parkinson (EP), afección más frecuente en la población, solo antecedida por el Alzheimer, abunda en su tesis de especialidad de Primer grado en Neurología la Doctora Yuliet Milanés Domínguez, proposición que constituye un aporte para su evaluación y tratamiento en el Hospital General Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, Granma, y sirve además como referencia para otras investigaciones a mayor escala.

La Enfermedad de Parkinson fue descrita clínicamente en 1817 por el médico inglés James Parkinson dándole el nombre de “parálisis agitante”.

Según la Doctora, esta dolencia es un trastorno neurodegenerativo crónico que conduce con el tiempo a una incapacidad progresiva.

“Lo más típico –asegura- es que se presente entre los 30 y 70 años de edad con un pico máximo a los 60, pero puede ocurrir en edades más tempranas y con un origen genético”.

Yuliet afirma que por la tendencia al envejecimiento de la población cubana puede predecirse el aumento de la prevalencia de la EP en la próxima década, y testifica “de mantenerse esta tendencia, el número de pacientes con la enfermedad se puede incrementar hasta 29 mil en 20 años.

Dice, además, que está extendida por todo el mundo y afecta tanto al sexo masculino como al femenino, y actualmente su determinación está basada en la  clínica,  al no haberse identificado ningún marcador biológico de ella.

Los datos que se conocen en la actualidad apoyan una causa multifactorial, la cual podría ser resultado de los siguientes factores: el envejecimiento, la susceptibilidad genética, los ambientales y se sugiere la posibilidad de una relación etiológica entre infecciones virales y EP, basándose en el hecho de que la encefalitis letárgica y algunas encefalitis virales pueden inducir parkinsonismo

“De acuerdo a las características clínicas los síntomas en la Enfermedad de Parkinson se clasifican en motores y no motores, y sus signos cardinales son temblor en reposo, hipertonía muscular o rigidez, bradicinesia o lentitud en los movimientos voluntarios e involuntarios, pero principalmente dificultad para comenzar y terminarlos; pérdida de reflejos posturales, temblor cefálico segmentario, alteración de la motricidad fina, micrografía (estado en que la letra en manuscrita del paciente cada vez se hace más pequeña e ilegible) hipofonía, sialorreá o producción excesiva de saliva. Todos esos síntomas suelen mejorar con el descanso, el sueño y la utilización de técnicas de relajación.

“Dentro de las características no motoras –abunda- se encuentran depresión y  ansiedad, apatía, alteraciones cognitivas, trastornos del sueño, alteraciones sensoriales y dolor, anosmia (pérdida o disminución del sentido del olfato),trastornos de la función autonómica, en tanto, la confusión y las alucinaciones que pueden aparecer son efectos secundarios de la medicación parkinsoniana.

“Su identificación temprana puede contribuir desde el punto de vista científico a realizar una caracterización precoz de la enfermedad e imponer tratamiento farmacológico y no farmacológico oportuno, para de este modo retrasar el avance de la misma, esto trae aparejado que en el ámbito económico a largo plazo el paciente incurra en un mínimo gasto monetario en la compra de medicamentos y un menor uso de los recursos farmacéuticos muchas veces subsidiados por el estado, además se puede aumentar considerablemente los años de vida laborables, lo que económicamente es beneficioso para el paciente y para el Estado”.

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