
Estar en ti, nacer de ti, madre querida es el mejor regalo que nos da la vida.
Estuvimos en tu vientre, nos alimentaste, nos sacaste a la luz, nos alimentaste con la leche de tus pechos, eres mi sostén, nos llevas de la mano a donde quiera que vamos, nos enseñas lo bueno y lo malo, eres inspiración, fuerza y ternura, eres sostén y pilar del hogar.
Hoy multiplicas esfuerzos, fatigas, esperanzas, hoy nos abrazas con una fuerza única invitándonos a no rendirnos, a seguir adelante.
Eres madre y padre en muchas ocasiones, no conoces de horarios y descansos. Eres médico, enfermera, maestra, campesina y consejera de tus hijos.
Venerar y engrandecer la figura materna nos llena de orgullo y regocijo.
La madre se merece recibir todo el cariño del mundo, porque ella es esa persona que jamás te va a fallar en la vida.
Gracias mamá por ser mi luz en los momentos más oscuros, gracias por enseñarme a ser fuerte, valiente y perseverante, gracias por existir, gracias por amarnos incondicionalmente y por ser nuestro apoyo.
Que estés siempre, Madre; que no falte tu beso, tu sonrisa, tu consuelo, tu confianza.
