
Desde muy joven Gonzalo Roig comenzó estudios de piano, teoría musical y solfeo, en la Sección de Música de la Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana. Fue discípulo de Agustín Martin Mulor, en la especialidad de solfeo.
Más tarde continua estudiando junto a Gaspar Agüero Barreras y Vicente Álvarez Torres recibiendo estudios de violín.
Se graduó en estudios musicales en el Conservatorio de La Habana.
Gonzalo Roig es considerado el gran compositor de la música escénica de Cuba, pionero del movimiento sinfónico cubano y uno de los principales compositores que prestigiaron la zarzuela cubana junto a Rodrigo Prats y Ernesto Lecuona.
Incansable estudioso de la música cubana no deja un solo día aprender. Recibió clases de armonía, contrapunto, fuga y composición con el profesor Fernando Carnicer.
Con el propósito de divulgar las obras de los compositores cubanos en 1922 junto a Edwin Tolón, Ernesto Lecuona, César Pérez Sentenat, Joaquín Molina Torre, Virgilio Diago y David Rendón funda la Orquesta Sinfónica de La Habana que ofreciera su concierto inaugural ese mismo año en el Teatro Nacional de La Habana (hoy Gran Teatro Alicia Alonso).
Gonzalo Roig fue director de la Banda de la Escuela Municipal de Música, dirigió las orquestas de las emisoras COCO, CMCK y CMQ, fue director-concertador de la Ópera Nacional de Cuba.
En 1943 dirigió un programa de música cubana en el Carnegie Hall de Nueva York.
En 1939 asistió, como delegado, al Congreso Internacional de Música celebrado en Nueva York bajo los auspicios de la American Musicological Society of New York;
También con la condición de delegado asistió por la Corporación Cubana de Artistas, al Segundo Congreso de la Federación Interamericana de Sociedades de Autores y Compositores, celebrado en Estados Unidos.
Además en 1946, presidió la delegación cubana que asistió al XV Congreso Internacional de Sociedades de Autores y Compositores, celebrado en Buenos Aires, Argentina, 1948.
Su catálogo como compositor abarca una vasta gama de formas musicales, entre ellas la habanera, criolla, bolero, guajira, conga, vals, danza cubana, danzón, fantasía cubana, marcha, pregón, guaracha, punto guajiro, romanza, son, rumba, tango, tango-congo, tarantela y berceuse.
También escribió artículos y ensayos sobre música, siendo de extraordinario valor los dedicados a la cubana, tema en el que era experto.
En 1936, así se expresaba Eduardo Sánchez de Fuentes de Roig como director de orquesta:
Su sano cubanismo y su amor al trabajo lo llevaron a la dirección de nuestra famosa Orquesta Sinfónica, a cuyo frente ha desarrollado una fecunda labor durante los catorce años que lleva actuando en nuestra capital. Este solo hecho bastaría para afianzar su sólida personalidad artística. Su participación en nuestras más importantes efemérides musicales, ha demostrado su indiscutible competencia. El maestro Gonzalo Roig domina la ciencia orquestal, y muchas veces lo hemos visto desarticular obras de dificilísima estructura, resolviendo a los valiosos profesores de su orquesta problemas de técnica interpretativa. Con su experiencia y su amplia comprensión ha logrado realizar siempre nuestro compañero la más acertada dirección de cuantas obras han desfilado por los interesantes programas de su orquesta […]. Conocedor de los instrumentos y de sus timbres, Roig es un valor positivo en el arte de la instrumentación.
Por su parte el genio Leo Brouwer expresó lo siguiente sobre la opereta Cecilia Valdés:
“Cecilia Valdés se puede oír con más placer que Verdi y a veces con más profundidad que Mayerbeer o Bellini. Su obra Cecilia tiene durabilidad y plantea una permanencia estética e histórica en la cultura nacional. Es el gran compositor de nuestra música escénica y representa un momento peculiar en la historia de la música cubana”.
El autor de Quiéreme mucho falleció el 13 de junio de 1970, a la edad de 80 años, recibiendo el homenaje de todo el pueblo cubano entonando al ser sepultado en el cementerio de Colón esta emblemática melodía.
