La nueva orden ejecutiva del presidente de EEUU: Una agresión inédita contra Cuba

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Por Cubadebate | 5 mayo, 2026 |
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En la emisión de este martes del programa televisivo Mesa Redonda, Alejandro García del Toro, subdirector general de la Dirección General de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) , ofreció un pormenorizado análisis sobre la nueva orden ejecutiva firmada por el presidente de los Estados Unidos el pasado 1 de mayo, así como sobre las crecientes amenazas contra la isla.

El funcionario cubano centró su intervención en un elemento clave que distingue a esta nueva disposición de todas las anteriores: la aplicación abierta y directa del carácter extraterritorial de las medidas coercitivas estadounidenses, algo que —según explicó— alcanza con esta orden “extremos realmente que nunca antes vistos en la legislación estadounidense”.

Siete décadas de asfixia económica

García del Toro comenzó su exposición recordando el contexto histórico. Señaló que desde la imposición del “embargo” —tal como lo denominó el presidente Kennedy en los años sesenta—, todas las normativas posteriores han tenido como eje central “asfixiar la economía cubana” y “destruir la producción”. Destacó especialmente la extraterritorialidad de esas medidas, un rasgo distintivo de la política de Washington contra la isla.

Como ejemplo temprano de esa vocación extraterritorial, el subdirector general mencionó que ya en los años sesenta Estados Unidos prohibía a aquellos países que quisieran exportar productos terminados hacia su territorio que dichos productos contuvieran azúcar cubano en su composición. “Esa es una de las primeras versiones de cómo se extendía más allá del comercio bilateral entre Cuba y Estados Unidos la aplicación de las sanciones”, puntualizó.

Otro caso emblemático citado por el diplomático cubano es el de la industria del níquel. Desde inicios de la década de los setenta y hasta la actualidad, recordó, Estados Unidos ha prohibido a empresas de terceros países que sus exportaciones hacia territorio estadounidense (tecnología, maquinarias, medios de transporte, equipos tecnológicos o de comunicaciones) contengan níquel cubano.

“No es el interés del gobierno de Estados Unidos de impedir la exportación de productos cubanos —aclaró García del Toro—, sino que, usando a su vez las exportaciones desde terceros países hacia Estados Unidos, de una manera tal se restringe nuestra capacidad exportadora”.

Leyes Helms-Burton y el salto cualitativo de la nueva orden

El funcionario reconoció que en los años noventa, con la Ley Helms-Burton (1996) y su antecedente de 1992, Estados Unidos logró expandir mucho más ese efecto extraterritorial. No obstante, advirtió que la orden ejecutiva del 1 de mayo representa un salto cualitativo sin precedentes.

García del Toro explicó que, durante muchos años, el alcance extraterritorial se aplicaba “de una manera un poco más solapada”. Existían indicaciones a las embajadas estadounidenses en todo el mundo y a sus oficiales para perseguir las exportaciones cubanas y las inversiones en la isla, pero ese esfuerzo se hacía “desde el chantaje, desde la intimidación”, combinando presiones para que esos exportadores o inversores no se vincularan con la economía cubana.

La gran diferencia de la nueva orden ejecutiva, según detalló el subdirector general del MINREX, es que ahora la intimidación es de carácter directo. Y lo que resulta aún más grave: “establece incluso que no hay necesidad de notificar a los afectados”.

García del Toro fue preciso al describir el mecanismo:

“Alguien que tenga un vínculo, una empresa que tenga un vínculo con nuestro país, un vínculo que exporte algún producto a Cuba, no tiene necesariamente que ser notificado para que sus activos, sus cuentas en bancos estadounidenses o sus negocios en los Estados Unidos sean retenidos o sean bloqueados”.

En consecuencia, advirtió que “desde el mismo primero de mayo” ese efecto intimidatorio, prohibitivo y anulador de la capacidad de Cuba para relacionar su sistema bancario y su economía con el resto del mundo “queda ya aplicado”.

El diplomático cubano alertó que en las próximas semanas, en los próximos meses y “probablemente desde esta misma semana” se podrán comenzar a sentir esos efectos sobre la economía del país.

García del Toro fue contundente al señalar cuál es, a su juicio, el verdadero propósito de esta medida:

“Refleja el objetivo claro del gobierno de los Estados Unidos de tomar el control de nuestro país a mediano plazo, según sus objetivos”.

El subdirector general de la Dirección General de Estados Unidos del MINREX afirmó que, con esta nueva orden ejecutiva, ya Estados Unidos no tiene que intentar disfrazar su política de destruir la producción y dominar la estructura económica de nuestro país.

Según García del Toro, Washington ha usado por años argumentos falsos, entre ellos “la mentira de querer los derechos humanos del pueblo cubano” o “la libertad del pueblo cubano” para que se establezca una economía de libre mercado en la isla. Pero con esta decisión, señaló, “el gobierno de Estados Unidos se ahorra el trabajo de tener que estar dando muchas explicaciones”.

Un intento de dejar al país sin opciones

Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

El subdirector general detalló con crudeza el circuito de asfixia que provoca la política estadounidense: Si no hay bancos extranjeros que faciliten pagar a las empresas por los insumos que Cuba compra, si no se puede cobrar por las exportaciones cubanas “Si usted no tiene como cobrar esos dineros, usted no tiene ingresos para hacer operar su economía”.

Por lo tanto, concluyó, “es muy fácil para el gobierno de Estados Unidos usar esta mentira de la incompetencia de nuestro país”.

El contexto desde enero de 2026: una ofensiva que viene de antes
García del Toro fue enfático en señalar que este interés por destruir la economía cubana no viene de ahora. Recordó que desde el primer día del gobierno del presidente Donald Trump —enero de 2026—, desde las primeras semanas, la administración estadounidense adoptó medidas agresivas:

  • Reinserción de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, con todos sus efectos en el mundo bancario.
  • Aplicación de medidas de restricción de viaje a Cuba.
  • Reinstauración de la activación del Título III de la Ley Helms-Burton, que tiene un gran efecto de intimidación.

García del Toro explicó que, durante la campaña presidencial en Estados Unidos, los representantes del actual gobierno habían mencionado que el gobierno anterior “no había hecho lo suficiente por destruir nuestro sistema político”.

El subdirector general del MINREX subrayó que todo esto demuestra que es una política que viene de muchas décadas, pero particularmente de los últimos diez años, y sobre todo del primer gobierno de Trump.

El diplomático cubano señaló que existe un compromiso por parte de ex altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos, “muchos de los cuales han hecho carrera política diseñando y orientando políticas contra nuestro país”. Los objetivos de estos funcionarios son claros:

  • Subvertir el orden interno de Cuba.
  • Estrangular la economía cubana.
  • Generar la mayor cantidad de carencias posibles a la población cubana.

García del Toro recordó que, en su primer mandato, el gobierno de Trump implementó doscientas cuarenta y tres medidas contra Cuba.

El funcionario citó una declaración particularmente grave del gobierno estadounidense: en enero de este año —diciendo ya que no había nada más que hacer contra Cuba— expresaron la intención de “barrer desde la faz de la tierra”.

“A eso se parece —dijo García del Toro— una orden ejecutiva en enero, y ahora con otra orden ejecutiva el gobierno de Estados Unidos arreciando realmente todas esas medidas que anteriormente se habían tomado”.

Medidas inéditas y secundarias para estrangular la economía cubana

La especialista de la Dirección de Temas Legales y Análisis de la Dirección General de Estados Unidos, Ariadna Cornelio Hitchman, expuso en la Mesa Redonda cómo el gobierno de Estados Unidos recurre a argumentos “fácilmente desmontables” para alegar que somete a la isla a un embargo y no a un bloqueo económico.

Insisten en que, dentro del marco de las relaciones bilaterales, tienen el derecho a decidir con quién comercian o no, por lo tanto, defienden el concepto de embargo y nunca de bloqueo o guerra económica contra Cuba.

“Un argumento que es fácilmente desmontable, porque el bloqueo es una política esencialmente extraterritorial, violatoria del Derecho Internacional. Por ejemplo, no podemos olvidar que en la década del ‘90, con el inicio de la inversión extranjera en Cuba y la apertura de la economía al mercado internacional, ese carácter extraterritorial se perfecciona y refuerza con la aprobación de nuevas leyes e iniciativas. Las prohibiciones más audaces y duras están contenidas en la Ley Helms-Burton, específicamente sus títulos III y IV”, recordó la diplomática cubana.

Cualquier buque que entre en un puerto cubano para transferir carga comercial no puede entrar a puertos estadounidenses durante 180 días, ¿puede así algún país o empresa comerciar libremente con Cuba? Las pruebas son evidentes e irrefutables: las multas millonarias a bancos europeos, entidades e instituciones financieras del mundo, la activación del Título III de la Ley Helms-Burton como parte de las 243 medidas de la administración Trump para asfixiar económicamente al país, obstaculizar las principales fuentes de ingresos y entorpecer nuestras relaciones comerciales, todo ello tiene un alcance notorio y un profundo carácter extraterritorial.

Sin embargo, según la diplomática cubana, esta nueva orden ejecutiva del primero de mayo de 2026 le da una dimensión distinta y muchísimo más amplia a ese efecto extraterritorial e ilegal de la política estadounidense.

“Estas medidas son inéditas, pues nunca habían sido parte de la guerra económica contra Cuba, y son secundarias porque a las personas, entidades financieras y bancos que tengan relaciones con el gobierno cubano o con alguna de sus instituciones y agencias asociadas, les pueden congelar sus activos en EE.UU, aún cuando sus negocios en territorio estadounidense no tengan absolutamente nada que ver con Cuba”, explicó Ariadna Cornelio.

Asimismo, las categorías de personas que pueden sufrir el efecto de esta orden ejecutiva son extremadamente abarcadoras, incluso, el presidente Donald Trump le dio al secretario de Estado y al del Tesoro prerrogativas para ampliarlas aún más en caso de que lo consideren necesario.

Las nuevas medidas, además de ir dirigidas a más entidades y personas en Cuba, especialmente en sectores claves como energía, minería y servicios financieros, apuntan contra cualquier persona o entidad “extranjera o estadounidense” que opere en sectores vitales para el ingreso de divisas a la isla.

“Uno de los aspectos más graves de esta orden ejecutiva es que EE.UU. intenta que terceros países también intervengan en la aplicación de estas medidas coercitivas, que el resto del mundo se una a la guerra económica contra Cuba”, resaltó.

Cada vez que Cuba busca nuevas formas de inversión, mercados o fuentes de negocios se incrementa la persecusión y con una precisión quirúrgica. “Ninguna economía del mundo ni la más desarrollada, ningún país del primer mundo, hubiera podido resistir esta guerra económica”, dijo hoy en la Mesa Redonda la especialista de la Dirección de Temas Legales y Análisis de la Dirección General de Estados Unidos del Minrex.

Explicó que el objetivo es “abrir el diapasón lo más posible y lograr que esa presión sea lo más efectiva posible. Evidentemente el objetivo es que el efecto intimidatorio, el efecto disuasivo sea aún mayor, y deteriorar la vida del pueblo cubano, deteriorar la economía cubana”.

Para ello, aseveró, se han valido de varios artilugios, como “abrir el diapasón no solo de los sectores, sino de las personas dentro de esos sectores que pueden ser sometidas a estas medidas coercitivas dentro de Estados Unidos”.

Bloquear la solidaridad

En un segundo momento de su intervención, Ariadna Cornelio abordó la intención de EE.UU de atacar y limitar las donaciones, un aspecto que, a su juicio, “demuestra un argumento que hemos tenido siempre: al gobierno de Estados Unidos no le interesa el bienestar del pueblo cubano”.

Calificó como “falacia” el discurso reiterado de que las medidas buscan liberar al pueblo cubano o mejorar sus condiciones de vida. “La orden ejecutiva en sí lo demuestra, el bloqueo lo demuestra, pero esta parte específica de las donaciones demuestra que realmente no les interesa el pueblo cubano”, sentenció.

Recordó que, en los últimos meses, gracias a la solidaridad de muchos amigos de Cuba en Estados Unidos y alrededor del mundo, han llegado al país insumos imprescindibles —entre ellos, equipos médicos para niños, personas enfermas y pacientes oncológicos— que no habían podido entrar precisamente por la política de bloqueo.

“La orden ejecutiva también está atacando eso. También está atacando esa solidaridad, esa ayuda que ha recibido el pueblo cubano”, afirmó. Y concluyó: “Lo que demuestra fácilmente la falacia de que ellos quieren el bienestar para Cuba”.

La especialista enfatizó que el propósito real de Washington es “sumir al pueblo cubano y a la economía cubana en un estado que propicie, como decía anteriormente, la caída de la Revolución por un estallido interno”.

Subrayó que, durante casi siete décadas, han aplicado todas las medidas posibles y continúan “perfeccionando, estudiando, elaborando medidas quirúrgicas que atacan sectores vitales y todos los sectores estratégicos de la economía cubana”.

Añadió que “donde quiera que Cuba ha logrado un resultado significativo, evidentemente después han surgido medidas para atacar ese sector o ese ingreso”.

En el caso particular de las donaciones, reiteró que se demuestra el afán de “atacar todo lo que pueda ayudar, todo lo que pueda llegar que facilite la vida de nuestro pueblo, de nuestra gente”.

Asimismo, explicó que, al ser Cuba un país institucionalizado donde las personas tienen relaciones con las instituciones, “no puedes desviar una cosa de la otra”, porque los servicios básicos esenciales como la salud y la educación los ofrece el Estado cubano. “Es parte del cinismo con el que se actúa contra Cuba, de la manera en que la política de Estados Unidos se ha articulado a lo largo de décadas”, aseveró.

Hacer sentir culpable a la víctima: Estrategia irracional del odio

Por su parte, Alejandro García del Toro, subdirector general de la Dirección General de Estados Unidos del Minrex, profundizó en la estrategia psicológica detrás de la política estadounidense. “Es interesante […] el tema de hacer sentir a la víctima culpable —dijo—. Pero esta política es irracional. Está basada definitivamente en un odio histórico y permanente hacia la Revolución, un odio hacia la nación cubana y un desprecio absoluto hacia el pueblo cubano”.

Explicó que la maniobra va más allá: “No solamente intentan que la víctima se sienta culpable, sino que es usar a la víctima para que, después de hacerla sufrir la mayor cantidad de carencias posibles, después de que la víctima sienta que ya no tiene ninguna vía de escape, darle el impulso para que sea la víctima la que genere el caos, una situación de desequilibrio social que entonces justifique una potencial acción más agresiva, como podría ser incluso una agresión militar contra nuestro país, bajo la justificación de una supuesta crisis humanitaria”.

García del Toro dedicó un amplio espacio a desmontar las contradicciones de los funcionarios estadounidenses, en particular del secretario de Estado, quien recientemente negó la existencia de un bloqueo petrolero.

“No sabemos exactamente dónde hemos estado todos los cubanos en estos últimos cuatro meses —cuestionó—, cuando en todo este periodo de tiempo ha entrado un solo barco a nuestro país”. Citó declaraciones de altas fuentes:

  • El 16 de febrero, desde los más altos cargos de EE.UU. se dijo que Cuba era una nación en grandes problemas y que “ni siquiera tienen combustible”.
  • El 30 de marzo, la vocera de la Casa Blanca afirmó: “No hay ningún cambio formal en la política de sanciones. Nos reservamos el derecho de incautar buques si la ley lo permite”.
  • El 15 de abril, el secretario de Estado declaró a Al Jazeera: “No hemos tomado ninguna medida punitiva contra Cuba. Los apagones no tienen nada que ver con nosotros”. Mientras tanto, el secretario de Energía aseguró: “Queremos forzar el cambio y dejar que el pueblo sea libre”.

Para el subdirector general, estas afirmaciones son contradictorias: “Algo no está bien con el secretario de Estado […] cuando altos funcionarios, incluyendo su jefe, están diciendo que hay una prohibición, que hay un cerco, que hay un esfuerzo estadounidense por impedir que llegue petróleo a Cuba”.

Insistió en que se trata del mismo intento de hacer a la víctima culpable: “Aquellos son los que no tienen petróleo porque supuestamente no lo pagan”.

El especialista también se refirió a la cena de multimillonarios y políticos de la Florida del pasado primero de mayo, donde el presidente estadounidense, en tono burlesco, afirmó que pondría un portaaviones a 90 metros de las costas cubanas y sentenció: “Se rendirán”.

A su juicio, en los círculos políticos estadounidenses desde donde se traza la política exterior hacia Cuba, “hay un desconocimiento profundo de la historia de Cuba, de la preparación ideológica del pueblo y de nuestros dirigentes, hay un desconocimiento de la capacidad que tienen los cubanos”. Advirtió que, si bien Cuba ni desea ni quiere la guerra, “entendemos que tenemos que prepararnos para ello”.

Añadió que el propio texto de la orden ejecutiva cierra con una lista de acciones previas de EE.UU. en Venezuela e Irán, como diciendo: “Recuerda que tenemos la capacidad para repetir esto”. Por tanto, concluyó, “la guerra para ellos es parte de las opciones y de las amenazas contra Cuba”.

García del Toro enmarcó estas posturas en el “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe, que reivindica que el hemisferio pertenece exclusivamente a Estados Unidos. Recordó que hace dos días el secretario de Estado volvió a advertir a los “actores externos” que no pueden hacer ningún tipo de actividad económica que consideren perjudicial para los intereses estadounidenses.

“Están en esa concepción estadounidense —afirmó—. Si usando ese principio les acomoda para justificar todo lo que hacen contra nuestro pueblo, entonces definitivamente a nosotros nos toca prepararnos y estar alerta permanentemente”.

Al valorar el efecto concreto de estas medidas en la población, los especialistas coincidieron en su crueldad. “El impacto que ha tenido en los últimos diez años […] definitivamente ha sido un diseño para destruir, para hacer inoperante totalmente nuestra economía”, dijo García del Toro. Puso como ejemplo “ver nuestras ciudades vacías, sin carros, sin medios de transporte, sin personas”. Denunció que la política está “diseñada para crear la mayor cantidad de dificultades posibles, la mayor cantidad de carencias posibles, hacerle la vida a las personas lo más miserable posible”.

Por ello, calificó de “soberano incompetente y soberano mentiroso” al encargado de asuntos diplomáticos de Estados Unidos en Cuba cuando asegura que la política está dirigida a ayudar al cubano de a pie.

“No puede ser que la gente esté pasando el trabajo que pasa diariamente para ir a los hospitales, que haya una cola de cien mil cubanos para operarse del corazón, que la gente pase tanto trabajo para conseguir su sustento alimenticio”, subrayó, en alusión al testimonio de una ama de casa o jubilada.

Plazos vencidos y la llave de la “aplicación quirúrgica”

Finalmente, el subdirector general recordó que la administración estadounidense ha dado continuamente plazos para que la Revolución se caiga, sin que ninguno se haya cumplido. Incluso, cuando el propio presidente Trump dijo hace tres meses que “ya no podemos hacer más nada, lo único que nos queda es entrar y arrasar”, ahora han regresado a la “aplicación quirúrgica de estas sanciones”.

Para resumir la feroz y despiadada incidencia de la nueva orden ejecutiva del primero de mayo, citó a un personaje vinculado al primer gobierno de Trump (Mauricio Claver-Carone), arquitecto de las 243 medidas, cuando dijo “encontrar la fuente de ingreso, encontrar cómo funciona el país y hacer todo para que nada de eso funcione”.

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