Recuerdos imborrables junto a Fidel (+ fotos)

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Por Juan Farrell Villa | 10 septiembre, 2026 |
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Habla al pueblo desde el balcón de la Casa Museo Carlos Manuel de Céspedes. 19 de diciembre de 1986 / FOTOS Archivo

La frase del General de Ejército Raúl Castro Ruz: Fidel es Fidel, ha calado hondo en generaciones de cubanos por su permanente ejemplo y vigencia de pensamiento.

Sus ideas y legado siempre han inspirado respeto y admiración en el pueblo por su obra apegada a los principios de unidad y justicia social desde el triunfo de enero de 1959.

Encontrarse con él ha sido una experiencia singular, motivo de estímulo y un sueño realizado para muchas personas, jóvenes y adultas, de diferentes profesiones.

La primera vez que lo vi tenía nueve años, estaba acompañado de mi padre, fue en un masivo acto en Manzanillo, el 4 de febrero de 1959, donde habló en una improvisada tarima, en las intercepciones de las calles Merchán y Masó, discurso en el que reconoció el apoyo organizativo y logístico recibidos por el Ejército Rebelde durante la etapa insurreccional.

He vivido momentos inolvidables, desde la niñez y desempeño profesional, en este último guardo imborrables recuerdos relacionados con sus frecuentes visitas al territorio.

Ya como periodista del entonces semanario regional La Demajagua, en marzo de 1975, supe que Fidel realizaría un recorrido por varios lugares de esta zona del Golfo de Guacanayabo.

Por ser reducida la participación en la cobertura, solo conseguí el posible itinerario, pedí una bicicleta y recorrí los lugares de la urbe con la velocidad que imprimían mis pies sobre los pedales.

Como es comprensible, en todas las ocasiones el Comandante en Jefe ya había seguido camino, pero publiqué el trabajo de su presencia en la ciudad con las opiniones de obreros y otros ciudadanos, que narraron sus vivencias repletos de emoción por conocer al hombre de verde olivo, barba y mente infinita.

Después, en varias oportunidades, estuve cerca del Líder, incluidas su participación en reuniones del Comité Nacional y congresos de la Unión de Periodistas de Cuba, en las que sentí sano orgullo; lo vi sonreír, preocuparse por los demás, ser jocoso y exigente, y hablar como amigo.

Recorre la Unidad Poligráfica José Joaquín Palma” de Bayamo, 20 de diciembre de 1986

Lo más significativo ocurrió en el año 1986, aquel 20 de diciembre cuando visita el periódico La Demajagua, en su sede actual, cita en la calle Amado Estévez, de Bayamo.

Llegó temprano en la mañana y se fue al mediodía. Recorrió la parte alta del edifico, donde radica la redacción, estuvo en el teletipo, allí se recibía la información de las agencias y nos comunicábamos con los corresponsales. Luego bajó y fue a los talleres de la poligrafía.

En el salón de la Editora, conversó con algunos compañeros, siempre interesándose por todos los detalles del proceso productivo, hasta el nivel de revoluciones que tenía la máquina o rotativa cuando se detuvo en esa área.

Él nunca tomó un periódico, entonces le solicité, Comandante, usted pudiera coger un ejemplar, es que quisiéramos conservar una foto suya.” ¡Ah, sí, cómo no!” Y  rodeado por un ruido ensordecedor y delante del equipo impresor, el fotógrafo atrapó para la historia su imagen leyendo una de las extensas sábanas del periódico.

Lo hizo con mucha sencillez. Al manosearlo, le pregunté qué le parecía, y alegó: “Muy bien, mira, muestran el acontecer de anoche”, expresó refiriéndose a su alocución desde el balcón de la Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, ante miles de personas, suceso que el entonces diario eternizó con su foto en primera plana, y una versión de sus palabras.

Firma el libro de visitantes del periódico La Demajagua, el 20 de diciembre de 1986

Esta visita marcó un momento trascendente, por lo que significa Fidel.

En lo personal, me impactó. Fidel fue muy jovial y abierto. Jamás imaginé que lo acompañaría en varias coberturas periodísticas, entre estas, la creación de las cinco provincias orientales en el Parque nacional La Demajagua, en noviembre de 1976; en la inauguración de la fábrica de riego por aspersión José Luis Tassende, el 28 de julio de 1977; el Hospital Celia Sánchez Manduley, el 11 de enero de 1981, ambos en la Ciudad del Golfo.

Igualmente, su visita al Hospital Comandante Félix Lugones, de Pilón, y a las sedes de los comités municipales del Partido en Niquero, Media Luna y Manzanillo, los días 28 y 29 de mayo de 1992, en memorables jornadas para conocer detalles y precisar cómo prepararse para enfrentar los sismos intensos como el ocurrido días antes.

También, estuve junto al Comandante en Jefe, en áreas del central azucarero Bartolomé Masó, cuando conversaba con Dan Rather, reportero de la cadena de televisión norteamericana y directivos de la CBS de Estados Unidos, el 10 de abril de 1996.

La experiencia vivida me resultó muy enriquecedora, en la que destacó, por supuesto, la sapiencia y sencillez de Fidel; atento a todo para facilitar la labor periodística, al departir con la prensa;  preocuparse por cada detalle, hablar como un amigo, y, hoy, vuelvo a evocarlo en el año de su centenario.

Concluye la visita a la Unidad Poligráfica José Joaquín Palma, de Bayamo, el 20 de diciembre de 1986

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