Serafín Gualberto Sánchez Valdivia: figura destacada del independentismo cubano

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 2 julio, 2026 |
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El 2 de julio de 1846, nace en la ciudad de Sancti Spíritus, Cuba, Serafín Gualberto Sánchez Valdivia. Fue uno de los veintidós hijos de Joaquín Sánchez Marín e Isabel María de Valdivia y Salas, quienes provenían de familias espirituanas de acomodada posición económica.

Se educó en un colegio de jesuitas. Fue maestro y agrimensor y una de las figuras más destacadas del independentismo cubano. Combatió en las tres guerras de independencia y fue compañero fiel de José Martí, Máximo Gómez y del Mayor Ignacio Agramonte.

Al grito de Independencia o Muerte en 1868 por el Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes durante la primera contienda libertaria contra la metrópoli española, se sumó a las filas del Ejército Libertador, el 6 de febrero de 1869 , en el lugar conocido como Los Hondones, al frente de cuarenta y cinco hombres. Tuvo su bautismo de fuego el 10 de febrero siguiente en el combate de Mayajigua, donde recibió heridas leves.

Fue recto de carácter, de una conducta intachable y abnegado patriotismo, en no sólo las tres contiendas independentistas, sino también al llegar a ser figura militar firme entre los veteranos de la Guerra de los Diez Años y la nueva generación martiana del 95 o Pinos Nuevos.

En una ocasión un revolucionario de las huestes del Generalísimo Gómez le llamó: “General obrero, por tener un espíritu en el que nunca cupo ni la soberbia ni la vanidad humana de las que tan pocos se sustraen”.

El 6 de enero de 1875 pasó la trocha fortificada española de norte a sur -de Júcaro a Morón-, bajo el mando de Máximo Gómez, al frente de un batallón de infantería, para invadir las zonas occidentales.

En Las Villas atacó los fuertes Barricada y Rosa María, y el ingenio azucarero Constancia. El 29 de junio recibió los grados de teniente coronel. En el primer semestre de 1876 operó en la región de Trinidad, y en el segundo en los alrededores de Sancti Spíritus.

Después de más de un año de duro batallar, el primero de octubre de 1877 fue ascendido a coronel. Cercano el fin de la guerra, depuso sus armas el 28 de febrero de 1878, según lo estipulado en el Zanjón, y regresó a su ciudad natal.

El primer encuentro entre Serafín Sánchez y Martí aconteció en Nueva York, Estados Unidos, en julio de 1891 y a partir de 1892 fue un colaborador fundamental en Cayo Hueso, Florida.

En abril de 1892 escribió Martí: … Mi querido Serafín / Ver letra suya, es verdadero contento. Uno tiene sus amigos queridos, cuyo afecto es más grato y necesario que el de otros, y si Ud ha de ser justo, robará con frecuencia a ese trabajo que le admiro algunos instantes para contármelo (…) Su / José Martí

En agosto de 1893, escribe Martí en el periódico Patria: … ‘Rodeado de cariños y atenciones ha pasado algunos días en New York uno de los hombres más extraordinarios que en la guerra supieran resplandecer como héroes, y en la tregua estudian y practican la libertad, doblados sobre la mesa dura del trabajo.

Con los grados de mayor general del Ejército Libertador participó en la invasión a Occidente entre los meses de octubre de 1895 y enero de 1896. Combatió con notable éxito en Iguará, Boca de Toro, El Quiro y en los célebres combates de Mal Tiempo, Coliseo y Calimete. El primero de enero de 1896, Gómez le ordenó regresar al centro del país y reorganizar el Cuarto Cuerpo de Ejército.

El 18 de noviembre de 1896 libra su último combate en el Paso de las Damas.

Acerca de su caída en combate, narra el historiador Luis F. del Moral, en su libro Serafín Sánchez: Un carácter al servicio de Cuba: “Son las cinco y cuarto de la tarde (…) Serafín se vuelve para observar el movimiento del enemigo. En ese instante un proyectil de Máuser lo atraviesa del hombro derecho al izquierdo: “¡Me han matado!”, dijo, y seguidamente: “Eso no es nada; ¡Qué siga la marcha!” (3).

Su valiosa hoja de servicios a la Patria se ve reflejada en las opiniones de quienes estuvieron junto a él en cada contienda independentista.

José Martí, señaló…“Uno de los hombres de más dignidad y entereza que conozco, más sano y generoso y de utilidad verdadera para Cuba, es nuestro general Serafín Sánchez.

Por su parte Bernabé Boza dijo…“Salimos en marcha a las 6 a.m. y acampamos en Pozo Azul, sale a practicar un reconocimiento el general Serafín Sánchez. Me parece que este jefe es, después de Gómez y Maceo, el mejor general que tenemos en la guerra hoy”

Enrique Collazo escribió…..“Serafín Sánchez era un hombre bueno, patriota sincero y sin desmayos. Murió como había vivido: por la libertad y para la libertad. Si hay otra vida, su espíritu sonreirá al ver a Cuba libre e independiente, que fue su sueño y su aspiración”

Actualmente, la plaza de la revolución de la ciudad de Sancti Spíritus lleva su nombre y en ella fue erigida una estatua en su honor.

 

Cubarte / prensa latina/ecured

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