
Manzanillo.- Desde el Museo de las Luchas Obreras, único de su tipo en Cuba, se convocó este viernes a una jornada para conmemorar el centenario del gremio de tabaqueros de Manzanillo y los 45 años de la institución, Monumento Nacional y depositaria de una parte esencial del patrimonio histórico de esta ciudad granmense.
La presentación, realizada en la fecha de fundación del museo, anunció un programa que se extenderá de enero de 2026 a octubre de 2027. Conferencias, talleres, encuentros comunitarios y actividades de formación vocacional acompañarán las celebraciones, vinculadas también al aniversario 235 de Manzanillo.
“Proponemos una programación intensa, pero que tenga un impacto en la cultura de Manzanillo”, expresó Yanet Tamayo Torres, directora del centro, al explicar una convocatoria que busca acercar la memoria del movimiento obrero a la vida cotidiana de la población de la urbe del Golfo de Guacanayabo.
La jornada contempla mantener el intercambio con profesores de la Universidad de Granma y fortalecer la participación del círculo de interés Manzanillo de siempre. Entre las propuestas figura que el desfile del Primero de Mayo de 2027 parta del antiguo local del gremio de tabaqueros, hoy Monumento Nacional sito en Maceo esquina a Purísima, como homenaje a las luchas y personalidades del proletariado manzanillero.
Desde ese lugar los trabajadores salieron a manifestarse en 1933, pese a que se les había negado autorización, recordó Tamayo Torres, y se cataloga como el primer desfile con carácter político de la época. Recuperar ese punto de partida y el recorrido alrededor del parque constituye, para el colectivo, una manera de enlazar la celebración con sus antecedentes históricos.
Al encuentro de su comunidad
Con dos amplias salas expositivas dedicadas a la historia del movimiento obrero local, la institución patrimonial sostiene cinco espacios fijos dirigidos a públicos diversos. Niños, adolescentes, jóvenes, adultos mayores, personas con discapacidad y embarazadas participan en una labor que también llega a hogares maternos y espacios de atención comunitaria.
Dentro del quehacer patrimonial de Granma, el museo apuesta por una relación cercana entre conservación, educación y participación social. “Contar la historia de manera diferente es el objetivo principal que hemos estado llevando en los últimos tiempos en el museo”, afirmó su directora.
Esa intención se concreta en Quiero Ser, espacio de orientación vocacional que reúne a estudiantes con profesionales de distintas ramas. También se expresa en encuentros juveniles que combinan la historia local con conversaciones sobre prevención del consumo de drogas y embarazo en la adolescencia, junto a especialistas de salud.
Para el próximo año se propone la tercera edición de Con mochila al hombro, un proyecto que involucra a niños y familias de la comunidad. La directora destacó, además, el apoyo de emprendimientos y proyectos locales como Onemen, Sky Night Club y Carlota a las actividades del centro, cuyo colectivo está integrado por 11 trabajadores.
Aprender la historia donde ocurrió
Su vínculo con las nuevas generaciones encuentra respuesta en estudiantes de la enseñanza primaria que visitan el museo acompañados por su profesor Alberto Tamayo de la escuela José de la Luz y Caballero, e integran el círculo de interés Manzanillo de siempre.
“El Museo de Luchas Obreras tiene mucha importancia para nosotros para conocer sobre los mártires de la patria, los héroes de la Revolución, la manifestación de los obreros y sus aportes a la historia de Cuba”, describe José Antonio Proenza Garrido, alumno de sexto grado.
Para Angélica de la Caridad Ortiz Tamayo, “conocer a las personalidades vinculadas al movimiento obrero, como Argimiro Pacheco, Agustín Martín Veloz, conocido como Martinillo, Blas Roca Calderío, Paquito Rosales Benítez, despierta una curiosidad que rebasa el aula y me permite enamorarme de la historia”.
Así, entre testimonios, salas expositivas y acciones comunitarias, la jornada propone que el centenario del gremio de tabaqueros y el Museo de Luchas Obreras no sean solamente una evocación del pasado, sino una oportunidad para que nuevos manzanilleros encuentren en el legado histórico que preservan una parte de su propia identidad.
