El refugio más íntimo de cada cubano

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Por Yelandi Milanés Guardia | 18 septiembre, 2018 |
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FOTO Luis Carlos Palacios

Cuando Alcides Medina Ruiz se levanta y hace sus ejercicios matutinos, va rumbo a su trabajo pensando en cómo mejorar el mismo y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), porque refiere que le gusta hacer de todo para ver el pueblo contento y alegre.

Su vida se reparte entre las labores como Juez de ejecución del Tribunal Municipal Popular de Bayamo y presidente del CDR 1, Zona 262 del reparto bayamés Granma.

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Pero es esta última responsabilidad la que por estos días lo ha llenado de orgullo y satisfacción, pues recientemente recibió el premio del barrio, como reconocimiento a su quehacer cederista.

“El premio del barrio me toma por sorpresa y me lo otorgan por los resultados de mi labor en varias estructuras de los CDR, pues además de mi actual cargo me desempeñé como cuadro profesional de los Comités alrededor de 13 años. Comencé en Guisa  y luego trabajé como Secretario de Vigilancia en la coordinación provincial durante 12 años.

“Este reconocimiento no lo veo como algo personal, sino el resultado del apoyo de mi familia, vecinos, compañeros de trabajo y cuadros de la organización. He recibido, además, el sello de 30 años de vigilancia popular revolucionaria y la medalla 28 de septiembre, lo cual implica un mayor compromiso”.

Interrogado sobre la importancia de los CDR expresó que en ellos se sintetiza la unidad del pueblo cubano, la cohesión monolítica en torno al Partido Comunista de Cuba y a los ideales de quienes hicieron la Revolución.

“Es importante tener presente que el triunfo revolucionario lo materializaron jóvenes, por eso debemos confiar en ellos, los cuales están muy preparados y merecen nuestro reconocimiento porque están ocupando responsabilidades y lo hacen bien, en correspondencia con el contexto actual”.

Con respecto a la significación de los CDR dijo que constituyen el refugio más íntimo de cada cubano, es un espacio vital donde los cederistas participan, comparten, dialogan y defienden la obra revolucionaria como una gran familia.

“Sin embargo, eso no es suficiente porque su buen funcionamiento depende en gran medida del ejemplo personal de sus dirigentes, porque ello nos da la autoridad moral para convocar a los vecinos. Los primeros en todo deben ser el presidente y su ejecutivo, quienes deben encabezar las tareas con modestia y sencillez.

“Los principales retos son mantener la unidad y la autoridad moral, además de trasmitirles los mejores valores a nuestra juventud y vecinos, para que los CDR sean eternos como aquella eterna noche de su fundación por Fidel.

“Las prioridades deben ser defender con vehemencia el sistema político, la unidad del barrio, la tranquilidad ciudadana, la legalidad socialista y aportar al proyecto de constitución para perfeccionar la sociedad, teniendo presente que el criterio de todos vale.

“Otro desafío es unir los pinos nuevos con los pinos viejos como nos enseñó Martí.

“Es cierto que hoy cumplimos otras misiones diferentes a las iniciales, pero el objetivo es el mismo, mantener el socialismo, la independencia y soberanía. Los CDR seguirán siendo la organización suprema del barrio y la comunidad, y nos mantendremos fieles y vigilantes ante cualquier intento del imperialismo de tratar de arrebatarnos las conquistas”.

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