
Brasilia – El líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, “es un símbolo de la lucha por la liberación nacional, de la lucha por la integración latinoamericana”.
Así lo afirmó en declaraciones exclusivas a Prensa Latina el expresidente del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, José Genoino, quien consideró además que el dirigente cubano se convirtió en “una gran referencia” para varias generaciones de la izquierda latinoamericana y, en particular, de la brasileña.
Cuando Fidel llegó a Brasil el 29 de abril de 1959 apenas habían transcurrido cuatro meses del triunfo revolucionario encabezado en la isla.
Aquella visita, realizada por invitación del entonces presidente Juscelino Kubitschek, inauguró una relación política, diplomática, intelectual y humana con el gigante sudamericano que se prolongaría durante décadas y quedaría reflejada en una docena de viajes a este país.
El exembajador de Cuba en Brasil Adolfo Curbelo reconstruyó esa historia en un artículo publicado en mayo de 2024 por Brasil de Fato, en el cual sostiene que aquellas visitas contribuyeron decisivamente al fortalecimiento de las relaciones bilaterales.
Durante su primera estancia, Fidel recorrió São Paulo, Brasilia y Río de Janeiro, y defendió la integración latinoamericana, la unidad continental y el papel estratégico de Brasil, al tiempo que anticipó la necesidad de un mercado común regional para impulsar el desarrollo económico.
LA HUELLA DE LA PRIMERA VISITA
Uno de los momentos centrales del viaje ocurrió en Brasilia, ciudad que todavía se encontraba en construcción.
Allí sostuvo un encuentro con Kubitschek en el Palacio de la Alvorada y recorrió la futura capital acompañado por el arquitecto Oscar Niemeyer, autor de buena parte de sus edificios emblemáticos.
Aquella visita marcó también el inicio de una estrecha amistad con Niemeyer, cimentada en afinidades políticas y una mutua admiración, que se prolongaría en el tiempo.
En 1999, el arquitecto acompañó a Fidel en una visita al Museo de Arte Contemporáneo de Niterói, donde el Comandante en Jefe cubano recibió la Orden al Mérito de la Ciudad, la máxima distinción concedida por la alcaldía local.
Además, en Río de Janeiro, en aquella visita inicial de 1959, Fidel respaldó la Operación Panamericana impulsada por Kubitschek como una propuesta para elevar el desarrollo de América Latina y sostuvo una reunión con el entonces vicepresidente João Goulart, futuro mandatario brasileño.
La naciente Revolución cubana despertó un enorme interés en la opinión pública brasileña.
Fidel concedió numerosas entrevistas y participó en el popular programa Esta é sua vida, de TV Tupi, donde divulgó una carta del escritor estadounidense Ernest Hemingway en respaldo al proceso revolucionario.
Antes de regresar a La Habana, intervino en un acto organizado por la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), cuyos integrantes lo recibieron con una gigantesca pancarta con la inscripción “We Like Fidel”, convertida en símbolo del entusiasmo que despertaba la Revolución cubana entre amplios sectores juveniles del país.
DEL REENCUENTRO DEMOCRÁTICO A LOS MOVIMIENTOS SOCIALES
La instauración de la dictadura militar en 1964 interrumpió durante más de tres décadas las visitas de Fidel a Brasil.
Las relaciones diplomáticas entre ambos países se restablecieron en 1986, durante el gobierno del presidente José Sarney, y en 1990 el dirigente cubano regresó para asistir a la toma de posesión del mandatario Fernando Collor de Mello.
Según recordó Curbelo, durante esa etapa sostuvo reuniones con alrededor de un centenar de dirigentes de nueve partidos de izquierda y dos centrales sindicales.
Entre ellos figuraba Adão Pretto, entonces integrante de la dirección nacional del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, organización que mantiene hasta hoy una activa solidaridad con Cuba.
Su cercanía con organizaciones populares y políticas constituye una de las principales huellas dejadas por Fidel en Brasil.
“La influencia de Fidel en la izquierda latinoamericana y, particularmente, en la izquierda brasileña fue muy fuerte”, afirmó Genoino.
Recordó, además, la solidaridad brindada por Cuba durante la dictadura militar brasileña, cuando acogió a numerosos exiliados, y aseguró que la experiencia de la Revolución cubana influyó en la formación política de varias generaciones de militantes del PT.
El Comandante en Jefe también visitó la sede de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, donde dialogó con religiosos y militantes de las Comunidades Eclesiales de Base, en un encuentro encabezado, entre otros, por el teólogo Leonardo Boff y el fraile dominico Frei Betto.
Genoino recordó que el propio PT, nacido después de la Revolución cubana, estuvo muy influenciado por el proceso en la isla. “Los cursos, la formación y los viajes de estudiantes a Cuba ayudaron a estrechar esos vínculos”, señaló.
Otra de las visitas muy significativas de Fidel Castro a Brasil ocurrió en junio de 1992, para participar en la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, también conocida como Cumbre de la Tierra, que tuvo como escenario a la ciudad de Río de Janeiro.
Su discurso en ese evento ha sido considerado visionario, porque, cuando el cambio climático aún no ocupaba el centro de la agenda mundial, él advirtió que la humanidad estaba poniendo en riesgo su propia supervivencia debido a la destrucción del medio ambiente y vinculó ese deterioro con los patrones de consumo y la desigualdad y entre países ricos y pobres.
VÍNCULO CON LULA Y UN LEGADO VIGENTE
Entre los vínculos construidos por Fidel en Brasil sobresale el que mantuvo con el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
Tras la muerte del líder cubano, el 25 de noviembre de 2016, Lula afirmó que sentía su partida “como la pérdida de un hermano mayor” y recordó que ambos mantuvieron durante décadas “una relación afectuosa e intensa, basada en la búsqueda de caminos para la emancipación de nuestros pueblos”.
El escritor y periodista Fernando Morais manifestó en declaraciones a Prensa Latina que el segundo volumen de su biografía de Lula comienza precisamente con el regreso del mandatario brasileño a la política influenciado por palabras de Fidel.
“Lula había perdido una elección y había decidido abandonar la política. Fidel le dijo que nunca un obrero había obtenido un millón 200 mil votos y que no podía abandonar la política, que tenía que volver”, recordó Morais.
El actual gobernante brasileño siguió aquel consejo, regresó a la política y culminó ese recorrido con su elección, en 2002, como el primer obrero presidente de Brasil.
Precisamente la última visita de Fidel Castro al país tuvo lugar en enero de 2003 para asistir a la primera toma de posesión del líder del PT.
La relación entre ambos también quedó reflejada en el nacimiento del Foro de São Paulo, un espacio de concertación de partidos y movimientos de izquierda latinoamericanos creado en 1990 en esa ciudad brasileña.
Genoino integró una delegación del partido que visitó Cuba en 1989, en un momento especialmente complejo para la isla, marcado por el derrumbe del campo socialista europeo.
Durante una semana participó en reuniones con Fidel dedicadas a debatir el futuro del socialismo, la integración latinoamericana y los desafíos de la izquierda.
“La imagen que conservo es la de un gran líder, un dirigente revolucionario y socialista que desempeñó un papel destacado tanto para la izquierda mundial como para la latinoamericana”, afirmó.
“Me impresionaba el interés, la verdadera pasión que tenía por conocer Brasil, por comprender lo que representaba el PT y la solidaridad que siempre expresó hacia nuestro partido”, rememoró.
Las visitas de Fidel también estuvieron marcadas por un intenso diálogo con la ciencia y la cultura brasileñas. Se reunió con figuras como Darcy Ribeiro, Chico Buarque y Antonio Callado, quien en 1990 leyó un manifiesto de apoyo firmado por 300 creadores, artistas y científicos.
A casi siete décadas de su primera visita al gigante sudamericano, la figura de Fidel continúa presente en marchas, actos de solidaridad con Cuba y movilizaciones de organizaciones populares brasileñas.
En marzo pasado, más de una veintena de movimientos sociales, partidos políticos, intelectuales y representantes diplomáticos inauguraron en Brasilia las actividades por el centenario de su natalicio, en un acto en el que reivindicaron la vigencia de su pensamiento sobre soberanía, justicia social e integración latinoamericana.
Para Genoino, preservar ese legado constituye también un compromiso. “Yo suelo decir que el liderazgo de Fidel y Cuba es un patrimonio de la humanidad, que debemos defender y preservar como una memoria que influye en el presente y en el futuro”.
“Creo que hoy la solidaridad con Cuba es fundamental y tenemos que rescatar la memoria de Fidel para ofrecer todo el apoyo y la solidaridad a Cuba, al pueblo cubano y a lo que la Revolución Cubana significa para la izquierda y para la lucha por la autodeterminación de los pueblos”, concluyó.
