Jorge Agostini Villasana: vive en el alma de su pueblo

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 9 junio, 2026 |
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El 9 de junio de 1955, tras ser descubierto y detenido por las fuerzas represivas es golpeado salvajemente, y asesinado Jorge Agostini en el Vedado, La Habana y su cuerpo lanzado frente a la entonces Casa de Socorros del Vedado.

Había nacido el 5 de febrero de 1910, en Mayarí, Oriente. Ingresa a los dieciséis años de edad en la Escuela Naval del Mariel. Allí se gradúa de alférez de fragata, en 1931, incorporándose sucesivamente a las tripulaciones de los buques-escuela Patria y Enrique Villuendas, de la marina de guerra.

Participa activamente en diversas conspiraciones contra el régimen de Gerardo Machado (1925-1933), por lo que se ve obligado a marchar al exilio, en 1933.

En Estados Unidos se incorpora al aparato militar de la Organización Auténtica (OA) que dirige Emilio Laurent.

Al dictarse una ley de amnistía política en 1935, regresa a Cuba. Participa en los III Juegos Deportivos Centroamericanos y obtiene medalla de plata en espada y de bronce en florete.

Se vincula con los seguidores de Antonio Guiteras, que ha creado la organización revolucionaria Joven Cuba, y tiene que marchar nuevamente al exilio.

Regresa en 1936 para continuar la lucha, sin embargo tiene que volver a exiliarse debido al incremento de la represión existente en el país, después del asesinato de Antonio Guiteras en El Morrillo.

En Estados Unidos conoce a otros emigrados que muestran sus deseos de luchar por la causa de la República Española, y dando muestras de su internacionalismo, marcha a España, en 1937, donde ofrece su experiencia militar al servicio del ejército republicano, donde alcanza el grado de comandante.

Participa en diversos combates navales, en los que resulta herido. Al recuperarse es ubicado al mando del submarino C-4, al servicio de la República.

Con su pericia y audacia logra burlar el bloqueo nazifacista a Cataluña. También traslada a numerosos combatientes a Málaga, y en los finales de la contienda, se le designa Coronel y responsable de la retirada de Cataluña.

Durante esa gesta en tierras españolas la brigada cubana contó con un himno propio que fue titulado Combatientes de la libertad; musicalizado por el célebre compositor popular cubano Julio Cuevas Díaz, su letra fue redactada por Jorge Agostini, que fungía como secretario del contingente.

Este es uno de sus párrafos: “Somos los voluntarios, los combatientes de la libertad / blancos y negros, de todas las razas / unidos, unidos cada vez más / por la democracia y la paz universal”.

Tras la derrota de la República Española y su estancia en un campo de concentración de refugiados en Francia, logra retornar a Cuba en 1940.

En 1941 se reincorpora a la Marina de Guerra de Cuba.

Por sus conocimientos y experiencia ejerce como profesor de artillería en la Escuela Naval del Mariel. Con el incremento de las operaciones nazis en el Mar Caribe, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, pasa a prestar servicio en el crucero Cuba, hasta que se le asigna la misión de recibir un curso de táctica antisubmarina en los Estados Unidos.

Al terminar la contienda bélica, se dedica por entero al deporte. Es campeón de florete y espada (individual y colectivo) en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla (1946); cuatro años después, en la cita de Guatemala, como floretista, obtiene medalla de plata, así como oro por equipos.

Participa en los Juegos Olímpicos de Londres (1948). En 1951, durante los I Juegos Panamericanos, la representación cubana, a la que pertenece, logra la segunda posición en florete por equipos y el tercer lugar en espadas.

Cuando le sorprende el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 se incorpora de inmediato a la lucha contra el dictador Batista.

Tenazmente perseguido por su actividad revolucionaria tiene que exiliarse de nuevo. Posteriormente entra clandestinamente a Cuba, con el objetivo de proseguir su enfrentamiento contra el régimen. Conspira con algunos elementos de las fuerzas armadas descontentos con la cúpula político – militar encabezada por Batista.

El 9 de junio de 1955 se encontraba en la casa del médico Francisco René de la Huerta Aguiar, esa noche se reuniría allí con sus compañeros Menelao Mora y Lomberto Díaz, y el jurista ortodoxo Pelayo Cuervo Navarro quien al acercarse al lugar en su automóvil observa como la zona comienza a ser cercada por gentes armadas y se aleja con la intención de avisar por teléfono.

Agostini había sido víctima de una delación. Salta la tapia del fondo y entra por detrás de la Clínica Angloamericana, cuando intenta salir una nube de esbirros se le encima. Lo esposan y obligan a entrar en un auto.

Como testimonio del ensañamiento de sus asesinos, la autopsia revela 21 perforaciones de bala diseminadas por todo el cuerpo. La brutalidad criminal es denunciada por Fidel Castro, en el periódico La Calle, el 11 de junio de 1955, en el artículo titulado Frente al terror y frente al crimen, en uno de cuyos párrafos éste expresa: “¿Quedará sin castigo la salvajada?. ¿Tiene acaso un grupo de hombres derecho de arrancarles la vida a sus semejantes con más impunidad de la que no tuvieron nunca los peores gansters?

Hoy es Jorge Agostini, nuevo mártir en la lucha por la liberación nacional, ¿quién será el próximo combatiente en caer acribillado?”

También el periódico La Calle denunciaba el crimen, y en su edición del 10 de junio varias declaraciones entre las que se destacaban las de José Antonio Echeverría y René Anillo a nombre de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU):

A Jorge Agostini se le detuvo con vida, y cuando se encontraba en la calle se le lanzó por la fuerza al pavimento, donde recibió la balacera que le arrancó la existencia recia y viril de hombre sin claudicaciones. Un régimen que acude al crimen alevoso y cobarde, solo puede esperar de las conciencias honradas la reprobación y la condena. Sobre la sangre de los buenos se está tiranizando a un pueblo amante de la libertad.

BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA

Cubarte / Ecured / Reseñas bibliográficas

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